Alfa buscó entonces hacer un vehículo por debajo del Giulietta que fuera un compacto de alto desempeño, se le encargó el proyecto a Rudolf Hruska, el padre del Giulietta
En 1986 el Istituto per la Riconstruzione Industriale, propietario estatal de Alfa Romeo desde 1933, vendió la marca al Grupo Fiat